Resultados del VI Informe Anual de RECYCLIA
El sector del reciclaje de aparatos electrónicos y pilas se ha consolidado en España como un motor económico y social de primer orden, capaz de movilizar inversión, empleo y fiscalidad en torno a un modelo productivo más sostenible. Esta es una de las principales conclusiones del ‘VI Informe Anual Recyclia sobre tendencias en la industria del reciclaje de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y pilas’, presentado en el EcoEncuentro 2025 por Ana Domínguez, analista de AFI, quien subrayó el papel estratégico del sector en el tejido industrial y laboral del país.

El análisis revela que, sólo en 2024, la actividad generó un impacto económico superior a 1.400 millones de euros de valor añadido bruto, con un efecto multiplicador de 2,7 euros en el conjunto de la economía española por cada euro generado. Además, mantuvo 24.300 empleos a tiempo completo, de los que 8.600 fueron directos, y aportó más de 230 millones de euros en impuestos a las arcas públicas.
El crecimiento de este ecosistema productivo se produce en paralelo a un mercado en clara expansión. En 2024 se comercializaron 1.316,5 millones de aparatos eléctricos y electrónicos, un 20,6% más que en 2023, impulsados sobre todo por el segmento doméstico, que registró un aumento del 30,8% en unidades. Dentro de esta categoría, los aparatos de informática y telecomunicación pequeños crecieron un 74,3%, mientras que los pequeños electrodomésticos representaron el 17,3% del total comercializado, con 404,7 millones de unidades.
Este fuerte dinamismo plantea al mismo tiempo un reto creciente: la capacidad de gestionar y valorizar los residuos que generan los aparatos obsoletos. El informe apunta que, en 2022, España registró una recogida de 416.200 toneladas de RAEE, un 0,7% más que en 2021, en contraste con el descenso del 1,4% en el conjunto de la Unión Europea. Estos datos sugieren que, si bien España muestra cierta resiliencia, aún existe un largo recorrido para alcanzar niveles óptimos de circularidad y recuperación de materiales.
Concienciación ciudadana frente al efecto tesoro
En este proceso, el comportamiento ciudadano se ha convertido en pieza decisiva. Según el informe, el 60% de los consumidores españoles afirma estar dispuesto a pagar más por productos más sostenibles y fáciles de reparar, pero, al mismo tiempo, el 59% guarda tabletas o portátiles en desuso. Esta Resultados del VI Informe Anual Recyclia dualidad entre predisposición ecológica y prácticas arraigadas condiciona la capacidad del sistema para captar residuos que permanecen almacenados en los hogares. El estudio confirma, sin embargo, ligeros progresos: el porcentaje de quienes entregan correctamente sus equipos informáticos ha aumentado dos puntos en los últimos dos años.
Las proyecciones a futuro plantean un escenario desafiante. Recyclia estima que España podría generar en 2030 más de 848.000 toneladas de RAEE, impulsadas por el consumo acumulado de aparatos comercializados antes de 2024. Este crecimiento obligará a reforzar infraestructuras, inversiones y políticas de recogida si se pretende evitar que parte de estos residuos termine en canales informales y fuera del circuito de recuperación. Los grandes aparatos seguirán representando la fracción más relevante, con un 31% del total, seguidos por los pequeños aparatos (27%) y los equipos de intercambio de temperatura (19%). Los paneles fotovoltaicos, aún minoritarios en 2023, podrían alcanzar el 10% de los residuos al final de la década, como consecuencia del boom solar.
En este contexto, Recyclia subraya la relevancia de reforzar el papel del consumidor y avanzar hacia un modelo de economía circular plenamente funcional, al tiempo que la industria del reciclaje se consolida como pieza clave para la autonomía estratégica, la competitividad y la sostenibilidad del país.
Como destaca Luis Pérez Bermejo, presidente de Recyclia, “el reciclaje de RAEE, pilas y baterías se erige no solo como una actividad ambientalmente necesaria, sino también como un pilar socioeconómico y geopolítico de primer orden”. En la misma línea, el director general, Gabriel García, señala que “el reciclaje ya no es solo una cuestión ambiental, sino una actividad que genera empleo, impulsa innovación y contribuye de manera decisiva a la competitividad de nuestra economía”.
Noticia publicada en el número 137 de la revista EL INSTALADOR DE TELECOMUNICACIONES de FENITEL
